¡Puedo hacer algo para detener el abuso!

¿Hay algo que podamos hacer si somos testigos de una relación de una adolescente con un hombre adulto? ¡Sí! Y urge hacerlo para lograr que este modo de relacionarse termine por ser tolerado socialmente, pues debemos procurar que las adolescentes vivan su desarrollo psicosexual sin tantas piedras en el camino.

Un ejemplo de la claridad que se tiene cuando el tema se aborda es lo que leerás. Sucede en una sesión en la que planteamos situaciones adecuadas o inadecuadas en una relación amorosa, con niñas y niños de 6to. grado de primaria.


¿Se vale una relación entre alguien de 20 años y una niña de tu edad?

- ¡No!

¿Por qué no?

- Porque son muchos años de diferencia, además, él es adulto.

- Él va a querer experimentar más, no sólo el beso de piquito.

- Igual él busca alguien fácil de manipular.

- Yo pienso que ella debería tener novio, pero como de su edad.

- El profesor tiene más poder, se aprovecha de ser su maestro.


También les preguntamos de quién es responsabilidad que suceda el abuso en una relación así:


- Es responsabilidad de él, porque ya es un adulto y él tendría que saber lo que está haciendo.

- Es culpa del más grande porque la quiere manipular.

- Él es el responsable porque él tiene más experiencia.


Así de sencillo. Si adolescentes de 12, máximo 13 años, (que reciben educación sexual integral) lo pueden tener claro, ¿por qué en México hay miles de casos de hombres adultos que siguen abusando de adolescentes, como Luis de Llano, que a sus 39 años tuvo una relación “amorosa” con una niña de 14? ¿O como el del cantante Edgar Oceransky que abiertamente aceptó que su “preferencia más profunda” eran las adolescentes”? (Si quieres leer la historia en palabras de una adolescente con quien se relacionó: https://www.animalpolitico.com/blog-invitado/lo-que-no-fue-para-mi-si-sera-para-las-demas/)


Sasha, adolescente, con Luis de Llano

Respuestas a esas interrogantes hay muchas y ninguna de ellas debería hacer responsable a las adolescentes que fueron víctimas del abuso psicológico y sexual por parte de esos hombres adultos. ¿Por qué? Porque a los 14 o 16 años las adolescentes están en franca desventaja frente a la experiencia de los adultos que, a través de la seducción con franca alevosía, se aprovecharon de ellas.


Luis de Llano intenta justificar el abuso con el argumento de que se “enamoró”. ¿Lógico o ilógico que un hombre con un paso en la cuarta década de vida se enamore de una adolescente? Lógicamente es ilógico. Usó su posición de poder que le confería ser productor artístico para prometerle a esa niña con interés musical que le ayudaría a avanzar en su carrera. El enamoramiento implica respeto y cuidado del otro. ¿Este hombre respetó el proceso de desarrollo psicológico y sexual de la adolescente? No.


¿Por qué ella no lo denunció? Porque los abusadores utilizan estrategias como el chantaje, el soborno y la amenaza para cumplir sus fines. Procesar que un hombre adulto, que se supone te debe proteger porque estás a su cuidado y te está enseñando a avanzar en lo uno de tus máximos intereses en ese momento, también te pide que seas su pareja, a cualquier adolescente la entusiasma, enamora (ella sí), confunde y confronta.


¿Todos los adolescentes de 14 o 16 años puede distinguir que eso es un abuso? Lamentablemente no, entre otras cosas, porque socialmente no les ayudamos y porque su formación académica no incluye educación sexual integral. Cuando logran hacer la denuncia, ya suelen ser mujer

es adultas que necesitan hablarlo.

Anhelé Sánchez, ya adulta, y Edgar Oceransky

Existen espacios donde ese tipo de relaciones se toleran en nombre del “cada quien su vida”, del morbo, de ideas como “se ve más madura para la edad que tiene”, “se ve que la cuida mucho, es como su papá” o “ella lo decidió”.


Ahora que de manera valiente mujeres abusadas en su adolescencia lo están hablando es el momento de dejar de tolerar estos abusos que incluso, a la luz de las leyes actuales, pueden constituir delitos. Y, por qué no, exigir que haya educación sexual integral para la infancia y la adolescencia.


Debieron pasar décadas para que el tema se colocara sobre la mesa y tenemos que reflexionar a solas, en familia, entre amigos y amigas, con colegas de trabajo, en las escuelas, en la sobremesa, y en cualquier oportunidad temas como estos:


  • Como sociedad, ¿Qué estamos tolerando para que se sigan cometiendo este tipo de abusos?

  • ¿Por qué las personas suelen culpar a la víctima del abuso? ¿Yo lo hago? ¿Por qué?

  • ¿Soy una mujer que en la adolescencia me “enamoré” de un hombre adulto? ¿Cómo me sentía? ¿Por qué terminó esa relación o si continúa, cómo me siento?

  • ¿Soy un hombre adulto al que le atrae relacionarse con adolescentes? ¿Identifico las ventajas que tiene un hombre sobre una adolescente? ¿No las veía y ahora logro identificarlas? ¿Por qué no me gusta o se me dificulta relacionarme con mujeres de mi edad?

  • ¿Qué haría si mi hija adolescente se “enamora” de un hombre adulto?

  • ¿Qué haría si tengo un amigo que le gusta seducir adolescentes? ¿Lo dejo pasar?


Los temas no son fáciles, pero nos toca hablar, sobre todo porque seguro pasarán décadas para que todo niño, niña y adolescente en México tenga acceso a educación sexual integral. Que las adolescencias nos escuchen y sepan que los adultos estamos ahí para cuando nos necesiten. Recuerda: una persona adulta confiable escucha, cree, ayuda y, si es necesario, defiende.

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