Microbichos fáciles de evitar

Las infecciones de transmisión sexual (ITS) son más comunes de lo que imaginamos, por lo que ninguna persona debe ser discriminada si llegara a tener alguna de ellas.


Son provocadas por diferentes virus, bacterias, hongos y parásitos a través del contacto sexual, pues se encuentran en mucosas y/o fluidos corporales.

Tener prácticas sexuales seguras con algún método de protección disminuye la probabilidad de contraerlas y de transmitirlas a otra persona.

En realidad, pocas pueden contagiarse por contactos habituales como utilizar un baño sucio (candidiasis) o por dar un beso (herpes). Te recomendamos que no compartas cosas como maquillaje, ropa interior o trajes de baño, pues son artículos personales que están en contacto con mucosas y fluidos corporales.

La mayoría de las ITS son tratables detectándolas a tiempo, por eso es importante que, si presentas algún síntoma, obtengas atención médica especializada. Sólo el personal médico puede dar un diagnóstico correcto y, por lo tanto, el tratamiento adecuado.

Si eres menor de edad y sospechas de tener alguna de las ITS que te mostramos en el cuadro, habla con una persona adulta de confianza y acude a tu médico; si hablas con honestidad sobre tu vida sexual será más sencillo resolver el problema. Recuerda que es por tu salud y la de tus parejas sexuales.

El personal médico tiene la obligación de brindarte un servicio confidencial y de calidad, porque nada y nada menos es uno de tus derechos sexuales.



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