¡Niñas en resistencia!


¿Cómo? ¿A qué se tendrían que resistir las niñas en este mundo? ¿Te lo habías preguntado? Nos encontramos a un grupo de ellas con la claridad de que las personas adultas no solemos escucharlas y de que, en muchos casos, ni siquiera las cuidamos. Ellas se resisten a guardar silencio. Son el Colectivo Niñas en Resistencia.


Se trata de 16 niñas de varias entidades de México, la más pequeña de 10 años de edad y la más grande, de 16, nos cuenta Dalma, adolescente de 13 años que radica en Chihuahua y quien con otra amiga inició este grupo de manera virtual, en pleno confinamiento por la pandemia de Covid-19.


Lo que une a estas niñas y adolescentes es su deseo de lograr que el mundo adulto voltee la mirada hacia ellas porque, aseguran: “una niña puede tener opinión mejor construida que muchos adultos”. Aceptémoslo, tienen razón.


La descalificación adulta la han experimentado de cerca. “Personalmente he vivido de parte de mi familia paterna rechazo por mis ideas”, comparte Yanis, de 15 años, estudiante de bachillerato, también en Chihuahua.


“Me gustaría que incluyeran el tema del feminismo en la escuela porque siento que es importante”, agrega Renata, de Guadalajara, la más pequeña del colectivo. Desde hace 4 meses ella forma parte del grupo y desde entonces dice sentirse más acompañada para enfrentar el miedo que le provoca la violencia de género en su ciudad: “normalmente aquí en Guadalajara es muy común que desaparezcan niñas, lo he escuchado en las noticias muchísimas veces. A veces me da miedo”.


Triste que el miedo, generado por la impunidad característica del mundo adulto, sea otro de los temas que las unen. “A una tía la atacaron fue un intento de violación en el parque, denunció y no ha pasado nada y luego de eso a una chica sí la violaron en el mismo parque. Ahí de verdad te das cuenta de la realidad, diariamente se matan, violan y secuestran mujeres”, recuerda Yanis tuvo esa violencia más cerca.


Dalma comenta por qué es importante que el mundo adulto se acostumbre a escuchar a las niñas y adolescentes: “porque nosotras también opinamos cosas, nosotras también podemos hablar de diversos temas”.


Yanis da ideas sencillas a los adultos que probablemente no estén acostumbrados a ponerles atención: “parte importante es escuchar lo que dice tu hija, tener en cuenta lo que dice; por ejemplo, si va a haber arreglos en su casa, preguntarle qué piensan, si las cambian de escuela, o si las van a llevar con sus abuelos, preguntarles si quieren o qué les parece la idea”.


Otro tema que preocupa a las Niñas en Resistencia es el embarazo adolescente. Una de las propuestas para evitarlo es, desde su punto de vista, que niñas y adolescentes reciban educación sexual integral: “una clase donde solo les digan a las niñas qué hacer cuando les baja no es suficiente educación sexual, se necesita información sobre métodos anticonceptivos, sobre violencia, sobre salud sexual, sobre consentimiento, sobre lo que es la sexualidad, sobre vinculaciones afectivas, sobre plan de vida (…)”, escribieron en un pronunciamiento que leyeron las chicas de Chihuahua en la última marcha donde se encontraron.


Saber que hay niñas que se están organizando y que están en un proceso de diálogo para encontrar cómo seguir trabajando juntas para lograr ser escuchadas por el mundo adulto, sin duda, es de celebrarse. Paremos las orejas y sobre todo, digámosles que aquí estamos para ellas y para todas las que deseen hacer oír su voz.

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