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Autoridades en México guardan un secreto malo



En nuestros talleres de sexualidad, infancias de primer año de primaria aprenden la diferencia entre un secreto “bueno” y uno “malo”. Algo básico que los distingue es que en el primero, mientras se guarda, la integridad de ninguna persona está en peligro; en el segundo, una o más personas realmente la están pasando mal, lo que obliga a romper dicho secreto de manera inmediata.


Es indignante que personas adultas en México, encargadas del bienestar y la educación de la infancia, no sepan tal diferencia y sean omisos. ¿Qué sucede? ¿Por qué no actúan para enfrentar y castigar a los responsables del abuso sexual organizado contra infancias de preescolar y primaria que la Oficina de Defensoría de los Derechos de la Infancia A.C. (ODI) documentó desde el año 2021? ¿Por qué la Secretaría de Educación Pública vuelve a guardar silencio ante la actualización de los datos que señalan que de esa fecha a abril de 2023 los casos aumentaron?


En dos años, el número de escuelas donde suceden los abusos pasó de 18 en siete entidades del país a 24 en once entidades. La impunidad, como sabemos, es el mejor caldo de cultivo para que cualquier delito aumente.


Portadas de los informes de la Oficina de Defensoría de los Derechos de la Infancia A.C.


Los casos de abuso sexual organizado tienen las siguientes características: participan múltiples agresores y hay múltiples víctimas, se coopta a instituciones (en este caso escuelas), las agresiones son extremas (a veces ritualistas), se videograba o fotografía la agresión, se narra el uso de disfraces durante la agresión, hay indicios de sedación y quienes agreden amenazan a las víctimas para mantener el secreto, especialmente con hacer daño a su papá o mamá.


En su último reporte de actualización, explicó la abogada Mariana Gil, directora de ODI en una entrevista televisiva (https://www.milenio.com/politica/comunidad/fiscalia-encargado-investigar-abusos-sexuales-escuelas) documentaron que la mayoría de las infancias agredidas tienen entre 3 y 7 de edad y los casos se han dado en escuelas tanto en escuelas privadas como públicas.


¿Qué ha hecho la Secretaría de Educación Pública, sea estatal o federal, en los casos que conoce? Disuade a las familias de niñas y niños afectados para evitar las investigaciones lleguen a las fiscalías especializadas en este tipo de casos, explica la abogada.


Y una omisión gravísima de las fiscalías que llegan a conocer de un caso es que no investigan el posible material de explotación sexual infantil que se produce este tipo de crimen organizado, aún cuando saben que México es el primer lugar en abuso sexual infantil con fines pornográficos. Lo más grave, no están investigando la modalidad cada vez más frecuente, asegura Mariana Gil, que es la transmisión en vivo de las agresiones. Duele simplemente escribirlo.


Ante el desdén de las autoridades y el crecimiento de estos crímenes, ODI lanza el portal protegeles.odi.org.mx para que familias, escuelas y docentes conozcan algunas medidas de prevención de este delito y cuenten con acompañamiento e información sobre qué hacer si llegan a enfrentar un caso de estos.


Este asunto ahora es un secreto a voces y lo que socialmente necesitamos para frenar tan atroces crímenes es gritarlo hasta que las autoridades actúen para atender a las víctimas y sus familias, y para juzgar y castigar a las personas responsables.


Para consultar el informe Es un secreto y sus actualizaciones da click aquí https://dispensariodi.com/es-un-secreto/

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