Un 8 de marzo con miel para nuestros oídos (y corazón)

A algunos les puede parecer una nimiedad, pero los grandes cambios se construyen paso a paso. La semana pasada las talleristas de Sexualidad ATI recibimos un gran regalo que nos recordó esa premisa.



Trabajamos con niños y niñas de entre 7 y 11 años de edad y de sus voces salieron palabras, ideas y posturas como estas: “a nosotras nos ven como las indefensas, las que nacimos para casarnos y depender de los hombres toda la vida, eso se me hace muy injusto, es como si te planearan la vida y no puedes decidir sobre lo que tú quieres hacer”, “es muy injusto que haya tratos diferentes”, “desde chiquitos nos enseñan a las mujeres que somos débiles y a los hombres que son los fuertes”, “antes a las mujeres que rompían los estereotipos las llamaban brujas y las mataban”, “a las niñas nos dicen mucho que somos bonitas y a los hombres que son valientes y fuertes”.


Ese era el inicio de nuestra sesión Sociedad y Género en quinto grado de primaria. En nuestras pantallas veíamos a niños y niñas convencidos de que esos estereotipos representan una injusticia y querían ser escuchados.


A la misma hora, en otra sesión, otras talleristas escuchaban a niños y niñas de segundo grado de primaria opinando sobre quién la pasa peor cuando se hace caso a los estereotipos: “también los hombres la pasan mal, porque los obligan a ser de cierta manera, por ejemplo que les guste el azul y no el rosa, o que no pueden jugar con muñecas, a fuerza futbol”, “no todos la pasamos bien en esta sociedad, a los hombres también nos va mal, bueno, no a todos nos va bien, por cualquier cosa te critican”, “está complicado, porque hay gente que no le gusta cómo están las cosas, que quiere hacer las cosas diferentes, pero no son bien vistos”.


Si tomamos en cuenta el desarrollo psicoemocional de estos niños y niñas, se trata de seres humanos que ya conformaron su personalidad, por lo que el regalo de escuchar sus voces en ese sentido cobra más valía.


Este 8 de marzo quisimos compartir contigo que nos lees algo de lo que vivimos, cada vez de manera más frecuente, en las sesiones de nuestro programa, relativas al tema de género.


Foto vía Twitter @azucenau

Sabemos que el panorama de la violencia contra las mujeres no ha cambiado en los últimos años: 1 de cada 3 mujeres en el mundo experimenta alguna forma de violencia en su vida, 12 millones de niñas se han casado antes de los 18 años (https://news.un.org/es/story/2020/10/1481642); y en México, 10 mujeres son víctimas de feminicidio al día… sí, 10 en un día, 300 en un mes, 3 mil 650 en un año y 97% de todos esos casos quedan impunes (https://www.washingtonpost.com/es/post-opinion/2021/02/21/feminicidios-en-mexico-impunidad-amlo-ya-chole/?fbclid=IwAR0Y_Y9QZ19uy71nuJyS9U_Ez9VZm8aXCidOwuSkt9Mjn3eC7CbplbLAn7U). También ya hay análisis de que en el último año la pandemia de Covid-19 vino a recrudecer la desigualdad entre hombres y mujeres: “Esta crisis ha tocado las fibras más sensibles de diversos temas: cuidados, salud, bienestar, y de la intervención de las mujeres en este ámbito, así como de su participación en la economía formal que exhibe, ante el ojo público, la violencia que viven en sus hogares, misma que se ha exacerbado por el confinamiento.”, escribe Marta Clara Ferreyra, investigadora del Consejo Mexicano de Ciencias Sociales (https://www.comecso.com/las-ciencias-sociales-y-el-coronavirus/desigualdades-brechas-genero-pandemia)


En ese mundo les toca crecer a los niños y niñas de aquellas voces que compartimos, y la miel para nosotras es saber que conocen el mundo en el que viven y tienen una opinión sobre él: es injusto. “Se ha normalizado el que el hombre sea más importante que una mujer”, “vas viendo que en la realidad las mujeres terminan siendo menos” “en las noticias vemos un buen de feminicidios, donde muchos hombres matan a las mujeres”, “la igualdad es que las mujeres tengamos el mismo trato”, agregaron en aquella sesión los alumnos de quinto.


Foto: José Ramón Treviño / Latinus

Tener claridad sobre un problema es el inicio para empezar a crear soluciones. Saber que ellos y ellas están en ese paso nos hace felices porque, además, nos hace evidente que la educación sexual integral tiene resultados como este. Las niñas y niños con quienes seguimos nuestro programa de sexualidad aprenden a observar cómo está organizado nuestro mundo divido en hombres y mujeres y saben que su opinión al respecto es valiosa.


Nuestras infinitas gracias a todas las niñas, niños y adolescentes que alimentan nuestra esperanza dejándonos escuchar por qué sería importante romper con las ideas estereotipadas de género: “porque luego vas a creer que las niñas tienen que ser de una manera y los niños de otra”, “porque ya somos grandes y necesitamos saberlo”, “si no aprendemos este tema, cuando tengamos hijos sólo dejaremos que la niña juegue con muñecas y el niño con carritos”.


Este 8 de marzo de 2021 Sexualidad ATI no acompaña a las mujeres en las calles (deseos de estar ahí con ellas nos sobran) pero abonamos a la lucha feminista haciendo lo que estamos convencidas contribuye a alcanzar la igualdad y la equidad entre hombres y mujeres: educar en sexualidad. ¡Vamos Elena, María Fernanda, Maka, Bea, Bere y Gina! ¡Niñas y niños de preescolar y primaria nos esperan!



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