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Lo que el clítoris revela sobre la historia del conocimiento

Elena Laguarda Ruiz




En mi experiencia, brindando Educación Integral en Sexualidad en distintas instituciones educativas, es frecuente que algunas madres de familia se incomoden cuando nombro a sus hijas la existencia del clítoris como parte de su anatomía. Incluso, cuando trabajo por primera vez con mujeres adolescentes, es curioso ver su reacción de asombro al descubrir la existencia de una parte de su cuerpo que les había sido vetada, nunca antes nombrada. No porque no existiera, sino porque está ligada al placer.

            El placer ha sido históricamente negado a las mujeres en muchas culturas. Se le ha rodeado de silencio, de culpa, y en algunos contextos, incluso de violencia extrema como la mutilación genital femenina.  Nombrar el clítoris, entonces, no es un detalle menor. Es un acto de reconocimiento.

            El clítoris es un órgano complejo del cuerpo formado por tejido eréctil, nervioso y vascular. Cuenta con estructuras internas y externas altamente sensibles, y su función principal es el placer sexual. Quizá esa es una de las razones por las que, a lo largo de la historia, ha sido menos estudiado.

            Fue descrito formalmente por el anatomista italiano Renaldus Columbus en su libro De re anatómica en 1559.  En la descripción lo llamaba “amor veneris” o “placer de Venus”. Sin embargo, desde sus primeras descripciones hubo disputas sobre su “descubrimiento”. Gabriel Fallopius —anatomista, médico, cirujano y sacerdote italiano que realizaba cirugías en mujeres esclavas y prisioneras para estudiar el sistema reproductivo femenino y quien a partir de ello describiera las Trompas de Falopio en su honor, hoy nombradas tubas uterinas—sostenía que él había sido el primero en describirlo. Más tarde Caspar Bartholin, en el siglo XVII descartaría ambas atribuciones sosteniendo que el clítoris era conocido por algunos anatomistas desde el siglo II a.C.

Es decir, el clítoris no es un órgano desconocido en términos históricos. Sin embargo, durante siglos su estudio fue superficial, fragmentado o directamente omitido. Mientras la anatomía del cuerpo masculino se investigaba con detalle, el clítoris quedaba relegado, reducido a su parte visible o ignorado en los manuales médicos.

No fue sino hasta el siglo XIX que se avanzó en la descripción de su estructura interna, aunque estos aportes tampoco lograron instalarse de manera sólida en la enseñanza médica. De hecho, durante gran parte del siglo XX, muchos libros de anatomía representaban el clítoris de forma incompleta o incorrecta. No era un problema de falta de herramientas tecnológicas: era un problema de visión. Durante mucho tiempo, la ciencia se hizo mirando principalmente un solo cuerpo: el masculino.

El punto de inflexión llegó recién en 1998, cuando la uróloga australiana Helen O’Connell publicó investigaciones que demostraban que el clítoris es mucho más que la pequeña parte externa visible. Se trata de una estructura extensa, con ramificaciones internas, tejido eréctil y una compleja red nerviosa. Sus estudios, ampliados en años posteriores, obligaron a replantear lo que durante décadas se había enseñado.

Aun así, el conocimiento completo seguía incompleto.

No fue sino hasta 2026 que un equipo de investigación liderado por la investigadora surcoreana Ju Young Lee logró mapear en 3D la red completa de nervios del clítoris, mostrando con precisión su distribución y complejidad. Más de 400 años después de haber sido nombrado.Décadas después de que ya se había hecho lo mismo con el pene. Este avance permitió comprender de manera más integral su funcionamiento y su papel en la experiencia corporal.

Lo relevante no es solo el hallazgo, sino el tiempo que tomó alcanzarlo. Este desfase no es un caso aislado. Durante mucho tiempo, la medicina y la ciencia han utilizado el cuerpo masculino como referencia estándar. Muchos estudios clínicos, farmacológicos y fisiológicos se han realizado principalmente en hombres, y sus resultados se han generalizado al resto de la población. Esto ha tenido consecuencias en diagnósticos, tratamientos y en la comprensión misma del cuerpo.

El caso del clítoris es especialmente elocuente porque evidencia algo más profundo: qué cuerpos han sido considerados dignos de estudio y cuáles no. La medicina está inserta en una sociedad atravesada por profundas desigualdades de género. La humanidad llegó a la Luna antes de conocer la anatomía completa del clítoris. No fue sino hasta recientemente que una mujer, Christina Koch, pudo orbitarla. En paralelo, los avances de otra mujer, Ju Young Lee, finalmente permitieron mapear con mayor precisión la estructura del clítoris.

Hablar del clítoris hoy no es solo hablar de anatomía o de placer. Es también hablar de historia, de ciencia y de las decisiones que han guiado la producción de conocimiento. Se necesitó de la inserción de mujeres en la ciencia para lograrlo.

Cuando una niña crece sin conocer su cuerpo, no solo carece de información: carece de lenguaje para nombrarse, para reconocerse, para asumir como suyo el placer y para establecer límites.

Por eso, el mapeo del clítoris envía un mensaje fundamental: Las mujeres podemos abrir espacios e ir a la luna o generar ciencia. También tenemos el derecho de contar estudios para conocer nuestro propio cuerpo y adueñarnos de nuestro placer.


Referencias:

·  Colombo, R. (1559). De re anatomica. Venecia.

·  O’Connell, H. E., Sanjeevan, K. V., & Hutson, J. M. (2005). Anatomy of the clitoris. The Journal of Urology, 174(4), 1189–1195. https://doi.org/10.1097/01.ju.0000173639.38898.cd

·  O’Connell, H. E., Eizenberg, N., Rahman, M., & Cleeve, J. (2008). The anatomy of the distal vagina: Towards unity. The Journal of Sexual Medicine, 5(8), 1883–1891. https://doi.org/10.1111/j.1743-6109.2008.00918.x

·  Criado Perez, C. (2019). Invisible women: Data bias in a world designed for men. Abrams Press.

·  Holdcroft, A. (2007). Gender bias in research: How does it affect evidence-based medicine? Journal of the Royal Society of Medicine, 100(1), 2–3. https://doi.org/10.1177/014107680710000102

 
 
 

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