Monitor/sombra

Por Cristina Cervantes

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   La primera vez que oi de un monitor o sombra para niños con alguna discapacidad física o mental fue una invitación para que yo lo fuera; me pareció interesante y sencillo en ese momento. Era un niño con Síndrome de Down que necesitaba de una monitora, estuve con él dos días y tuve que irme porque el horario me impedía seguir en la escuela, pero en esos dos días me di cuenta del esfuerzo y preparación que se necesita para trabajar como monitora. Ahora, varios años después dando talleres en escuelas, encuentro diferentes poblaciones y observo a niños con múltiples capacidades y algunos de ellos con la necesidad de un monitor; recuerdo mi experiencia y surgen varias preguntas: ¿qué preparación académica, características y habiliades debería tener un monitor?, ¿cómo saber si es una buena opción para trabajar con un niño?, ¿qué espera él de este trabajo?, etcétera.

A decir verdad, al principio pensaba que un monitor podía ser cualquiera con estudios en psicología o pedagogía, pero creo que ese es el primer error que cometemos como profesionales o como padres. Estudiar carreras relacionadas con educación o psicología no siempre dan herramientas para acompañar, en su educación, a niños con alguna necesidad especial o diferente, es necesario evaluar y preparar a quienes decidieron dedicarse a la educación y acompañamiento de estos niños.

A continuación enlisto los puntos que para mí, en mi experiencia, serían importantes a considerar antes de contratar un monitor, ya sean los padres o la escuela misma:

  1. Estudios profesionales. Tener conocimientos en psicología y pedagogía, que permitan identificar los procesos cognitivos de los niños, generar estrategias para el aprendizaje, fortalecer habilidades de socialización, conocer el desarrollo físico y mental de los niños, etcétera.
  2. Conocer las características individuales del niño o niña al que se acompañará. Es decir, se debe conocer y comprender el síndrome o dificultad física a la que se enfrenta el niño y buscar estrategias que lo ayuden a aprender y a vincularse con su grupo. Actuar de forma particular comprendiendo todas las características del niño.
  3. Generar empatía. El niño debe sentirse a gusto y feliz con su monitor, este es un punto clave para poder trabajar juntos, no sólo se debe conocer al niño y su dificultad, también se debe conocer y apreciar al niño como tal. A veces este punto lo damos por sentado o no lo visualizamos, pero imaginemos trabajar por seis o siete horas al día con una persona que no nos cae nada bien o viceversa, esto podría generar un ambiente hostil y poco productivo.
  4. Paciencia y tolerancia. Dos características que como ser humano, a veces, hemos olvidado. Tener paciencia al proceso del niño, ya que este será diferente y complicado. Lo acompañaremos en el camino difícil, dando herramientas que le permitan un mejor aprendizaje, independencia y adaptación. Ser tolerante con el niño y ser tolerantes consigo mismo.
  5. Trabajo terapéutico. Además de considerar que en algún momento, todas las personas necesitamos de un proceso, prestar un servicio nos puede generar estrés, desgaste laboral, etcétera; por ello sería importante poder contar con un proceso personal.
  6. Comunicación con los padres y los profesores. Punto primordial en el trabajo con niños, abriendo un canal de comunicación con los padres de familia y la escuela, para poder generar estrategias para ayudar al niño. Además de acordar un mismo lenguaje, reglas y consecuencias que permitan darle al niño seguridad.

Debemos tomarnos el tiempo necesario para poder elegir un o una candidata que se adapte a las necesidades y que ambas partes se sientan cómodas.

Por último, proporcionar al monitor un sueldo competitivo y oportunidades de capacitación, permiten que sea un trabajo más valorado, tomado con la seriedad y compromiso que se merece.

Foto tomada de: http://www.hogarparasusninios.org/index.php/que-hacemos/nuestros-programas

1 Comentar

  1. Ivonne Hernández
    Agosto 22, 2016

    Entrenarse en centros s especializados en metodologías que muestren al monitor cómo llevar a cabo la inclusión, entender que el trabajo de monitor es el de una liga o punto de unión que funciona paralelamente con la maestra principal. Conocer también sobre los detalles y retos específicos que el los diagnósticos conllevan. Entendimiento y conocimiento para estimular y desarrollo habilidades comunicativas o verbales. Convertirse en un apoyo también para la maestra y un recurso para otros chicos en la clase. Enseñar independencia sin abandonar al chico o chica que minotorea. Hay mucho por aprender y entender en este tema. Gracias por contribuir!!!