Lo que todo niño necesita

Por Elena Laguarda Ruiz

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    Al estar en contacto directo continuamente con los niños, a veces me sorprende la visión que escucho en sus palabras sobre su propia infancia, lo que les gusta hacer o piensan que les corresponde vivir a su edad. Por otro lado, la postura actual de los padres pareciera estar en sintonía con estas ideas al permitirles vivir experiencias de adolescentes o incluso de adultos en los videojuegos que les compran, las películas a las que los llevan, las actividades que les permiten, generando niños “adolescentes tempranos” con prisa de crecer. En mi experiencia hay tres puntos fundamentales que los niños necesitan para disfrutar su infancia, más allá de los límites y la educación. Estos son:

  1. Sentirse aceptado y amado

El punto más importante y pareciera obvio. Si preguntamos a la mayoría de los padres nos dirían que aman profundamente a sus hijos, pero la forma en que a veces lo mostramos no les hace sentirse así. Una de las quejas constantes que escucho por parte de niños y adolescentes no es por los límites que se establecen, sino en cómo se establecen: “mis papás a todo me dicen no, nunca me escuchan antes”; “cada vez que me equivoco me castigan algo, pérdida y pérdida con ellos, mejor ya no me entusiasmo con nada, porque sé que me lo van a quitar”; “si me saco menos de 9 no me la acabo, dicen que es mi responsabilidad, vivo en estrés horrible porque me cuesta mucho trabajo estudiar, no es lo mío”; “se que a mis papás les encantaría que fuera más deportista, mi padre era campeón, pero yo tengo dos piernas izquierdas”; “mis papás y yo no tenemos nada en común, odian la música que escucho, no les parecen mis ideas, tengo la sensación de que no soy el hijo que hubieran querido tener”; “¿mi mamá me ama?, supongo que sí, pero nunca me lo dice”. ¿Aceptamos a nuestros hijos como son?, o esperamos continuamente que cubran las expectativas que tenemos de ellos. Los niños necesitan sentir que son valiosos como son, que se reconoce su valía, sus intereses y manera de ser. Decirles te amo, disfruto tu compañía, me encanta lo que dices, me haces reír… los llevará a aceptarse y a cuidarse, hoy y siempre.

  1. Tu tiempo e interés

En una época de consumismo franco como la que vivimos, es bien fácil cubrir culpas dándoles todo aquello que piden o dicen necesitar. Incluso los medios de comunicación fomentan que el mejor regalo que podamos darles en fechas importantes como navidad, día del niño, entre otras, sean materiales. Por otro lado, estamos llenos de actividades que no nos permiten estar todo el tiempo que quisiéramos con ellos: “mi mamá corre por aquí y corre por allá, no se sienta ni un ratito conmigo, tiene muchas cosas que hacer”; “mi papá se duerme todo el fin de semana, está siempre cansado por su trabajo”; “en mi familia no pasamos tiempo juntos porque siempre acabamos peleados, sólo cuando vemos una peli”; “mis papás sólo saben decir… primero los deberes, pero nunca llega el juego”. Los niños necesitan ver que nos interesamos en sus cosas, jugar juntos, pasar el tiempo, platicar, disfrutarlos. Prefieren un buen tiempo de juego con nosotros, que el juguete más caro que les damos para entretenerse solos.

  1. Actividades adecuadas a su edad

Un niño necesita moverse, jugar para descubrir el mundo. Contactarse con la naturaleza y las personas a su alrededor, salir en familia a patinar, andar en bici, ir al museo, cocinar juntos, leer un buen cuento, todas aquellas cosas que los lleven a equivocarse y tener logros. Hoy la mayoría pasa el día encerrado en casa solo o conectado por Internet con otros niños, a través de un videojuego, ve películas que lo llenan de miedos e información que está lejos de su vida cotidiana; las cosas simples le saben a nada, pues no generamos el espacio para que las disfruten. Lo complejo es que si se adelantan en algunas cosas, se adelantan en todo, y el tiempo no tiene vuelta atrás.

La infancia es un periodo muy corto que “se cura con la edad”. Si lo pensamos, esta etapa de nuestra vida sólo dura un instante y más en estos tiempos en donde pareciera que existe prisa por vivir nuevas experiencias continuamente, de crecer rápido para ser independiente. El mejor regalo que podemos darle a nuestros hijos es prolongar esta etapa, disfrutarla con ellos e ir a su propio tiempo.

Foto tomada de: http://cuentosparadormir.com/content/edublog/ensenar-a-jugar-un-nuevo-reto-que-no-tuvieron-nuestros-padres